jueves, mayo 02, 2013

The Lords of Salem

The Lords of Salem es una película dirigida por el polifacético Rob Zombie y protagonizada por su esposa, Sherie Moon Zombie, y el últimamente omnipresente Bruce Davison.

Con un argumento nada original, el ya tan manido de la venganza de unas brujas sobre sus ejecutores, Rob Zombie hilvana esta eterna historia sorprendiendo en otras instancias: donde la historia mil veces contada no da para más, el director aúpa la película convirtiéndola en una experiencia estética a nivel visual y sonoro, logrando cautivar así al desprevenido espectador.

La película nos cuenta como Heidi, una DJ de una emisora de radio de Salem, recibe un disco de parte de Los Señores, que ella cree un grupo de rock y que resultan tener una conexión con uno de sus antepasados. 

La Salem moderna se convierte en el marco de una historia que, por momentos, nos hace retroceder siglos, llevándonos a los tristemente célebres juicios por brujería que transcurrieron a finales del siglo XVII en esta ciudad de Nueva Inglaterra.

A destacar que, pese al atisbo lovecraftiano de la residencia de la DJ, en el que hay ecos de Los sueños en la casa de la bruja, la película muestra cultos brujeriles tremendamente clásicos, sin reinventarlos tal y como parece que sucede ahora con todos los personajes típicos del género de terror.

Os enlazo el trailer: The Lords of Salem.

martes, abril 30, 2013

Evo Morales y la lectura

Dicen que la ignorancia es atrevida: el siempre controvertido Evo Morales lo es aun más. 
Bonito ejemplo está dando: si pretende fomentar el hábito lector, ¿por qué confiesa que no le gusta leer? ¿Será consciente de que está precisamente dando el mensaje contrario?
No sé por qué, pero me he acordado de los políticos de mi país, con sus legislaciones anti-droga y contra la conducción temeraria...
Todos los políticos son así: nos venden un mensaje y, luego, sus hechos van en contra de ese mensaje. 

Mejor dejo de divagar: al fin y al cabo, a mi me gusta leer así que ¡nunca seré presidente!


viernes, abril 26, 2013

Adiós, Google Reader

Acabo de leer el último Elemento destacado que aun conservaba en Google Reader y, tras haber eliminado mis suscripciones hace semanas, digo adiós a este maravilloso lector de feeds que me ha acompañado durante años y que morirá definitivamente en pocas semanas.
Durante años Google Reader fue la herramienta que usé para mantenerme al día con el contenido de las bitácoras y páginas que visitaba, permitiéndome destacar contenido, etiquetarlo, clasificarlo y, durante una larga y agradable época, compartirlo con otros usuarios y servicios, incluso comentarlo. Pero Google ha elegido matar Reader y apostar por Google+, que quiere imponer a todo costa sacrificando otros servicios.
No creo que me vuelva a dar de alta en ningún servicio nuevo de Google: son ya tantas traiciones, tantas puñaladas que, a estas alturas, ya no creo en su "Don't be evil".
Abandono además mi fe en la nube: de momento estoy apostando por NewsFox, una extensión para Mozilla Firefox y Seamonkey, como herramienta lectora de feeds. La nube, a mi parecer, está resultando ser demasiado vaporosa como para resultar una herramienta consistente a medio y largo plazo.
Adiós, Google Reader, adiós.

domingo, abril 21, 2013

Te odio

Te odio con toda mi alma, te odio con todo mi ser: cada pensamiento en mi mente está dirigido por y para odiarte.
Te odio tanto que es hermoso, porque mi odio es puro: no está manchado por mácula alguna de arrepentimiento o duda. Te odio y me siento vivo, te odio y me siento justificado, pleno.
Te odio tanto que las Siete Plagas me parecerían para poco para ti y los tuyos, te odio tanto que el Dios del Antiguo Testamento me parece misericordioso, te odio tanto que la cruxifición me parece insuficiente.
Te odio tanto que reiría paseando sobre tu tumba, te odio tanto que lloraría de la alegría de escupir en tu lápida, te odio tanto que mi corazón se regocijará con desgracia que te ocurra.
Porque te odio. :-)

jueves, abril 18, 2013

Hyperion y La caída de Hyperion

Cuando un escritor tiene una gran historia que contar, a veces esta es tan grande que sobrepasa el tamaño de una novela: este es el caso de la contada en Hyperion (1989) y su continuación La caída de Hyperion (1990).
El estadounidense Dan Simmons juega con dos estilos bien diferenciados para narrar esta gran historia: mientras Hyperion es una colección de relatos contados por los viajeros de una extraordinaria peregrinación (sí, todos pensamos en Chaucer); La caída de Hyperion es contada por un narrador, estructurándose de una forma más tradicional.
Hyperion transcurre en un futuro en el que la Humanidad, huérfana de la Tierra, se ha expandido por la galaxia mediante naves y extraños portales facilitados por sus aliadas las IA, habiendo llegado incluso al lejano y remoto planeta que da nombre a la novela. En la superficie del mundo de Hyperion se hallan las Tumbas del Tiempo, extrañas edificaciones de origen desconocido que parecen provenir del futuro, y en su subsuelo encontramos un misterioso laberinto de miles de kilómetros.
Además de colonos humanos, en el planeta mora la sanguinaria, extraña y legendaria criatura conocida como Alcaudón, a la que algunos rinden culto en varios planetas de la Hegemonía del Hombre y del Confín como Señor del Dolor. Periódicamente siete peregrinos viajan a las Tumbas del Tiempo para que, una vez muertos seis de ellos, el superviviente pida un deseo al Alcaudón con la esperanza de que se cumpla.
Hyperion nos cuenta las historias de seis de los siete componentes de la Última Peregrinación del Alcaudón, coincidente con el intento de apoderarse del planeta por parte de los exter, otro grupo de humanos que se han expandido por la galaxia.
La caída de Hyperion nos cuenta lo que sucede a partir del momento en que la Peregrinación alcanza su destino, mientras la Hegemonía del Hombre está en plena guerra con los exter por el dominio de Hyperion y, además, las IA están maquinando sus propios planes para el futuro de la Humanidad.
Si bien podemos considerar que Hyperion es una brillantemente bien hilvanada presentación de los personajes, La caída de Hyperion dota de sentido pleno a la historia al ir desvelando los desenlaces de la misma.

Sabía de la existencia de estas novelas desde hacía más de una década pero, como viene siendo habitual, la dejadez y mi negativa a dejar que me recomienden libros fue posponiendo estas lecturas.
Si os gusta la ciencia ficción, Hyperion y La caída de Hyperion son dos brillantes ejemplos de cómo se puede escribir este género sin ser aburrido, de cómo aun hay escritores capaces de grandes historias y de contarlas bien.
Diría que además de recomendables para cualquier lector, son obligadas para aquellos que se denominan amantes de la ciencia ficción: Hyperion fue Premio Hugo en 1990 y, La caída de Hyperion, Premio Locus en 1991.

miércoles, abril 17, 2013

La frase del día

El fin del mundo será provocado por un applet java venido del futuro.

Sergio Aguilar, profeta

martes, abril 16, 2013

Inevitables

Inevitables los momentos de silencio: agazapados entre la algarabía de voces desatadas, entre el ruido cotidiano de la actividad circundante y prestos a saltar puntualmente
Inevitables y, sin embargo, necesarios: unos segundos de calma entre la tormenta del día a día, una pausa entre la vorágine atronadora del presente.
Inevitables y... ansiados: ¡saltad ya, momentos de silencio! ¡Bienvenidas sean la calma y la tranquilidad!

miércoles, abril 10, 2013

La frase del día

"Todo en amor es triste, más, triste y todo, es lo mejor que existe."

Ramón de Campoamor, poeta español (1817-1901)

domingo, abril 07, 2013

Libre, libre quiero ser

Y como quiero ser libre, abandoné Google+: la sensación de que me estaban empujando a usarlo me ha ganado. No me gusta que intenten obligarme a usar algo: me gusta decidir.
Le he dado ya dos oportunidades de varios meses y, bueno, estaba mucho mejor usando las funciones sociales de Google Reader complementadas con Buzz: Google+ es simplemente caótico, desordenado, sucio y, sobre todo, lleno de spammers.
Además, ¿para qué gastar tiempo? Si Google+ no obtiene el rendimiento que esperan, lo liquidarán como hicieron primero con las funciones sociales de Reader y luego con Buzz. El tiempo de la confianza en Google ha pasado para mi.
He conocido gente interesante en Google+ pero, lamentablemente, poca en comparación a la masa aplastante de mediocridad que pulula por allí: extraño las comunidades de auténtico debate que se formaron en Reader.
Y a nivel técnico, ¿qué decir?: simplemente, el editor de entradas es muy inferior a lo que ofrecía Google Buzz y, bueno, no hay una vista con sólo los titulares de los elementos compartidos, que luego se puedan desplegar para leerse enteros: si quieres leer algo desde el mismo Google+, has de tener la suerte de que quien lo haya compartido pegase el texto entero y no sólo el enlace. ¡Y llevan más de año y medio sin mejorar nada en ese sentido!
Google+ es un pozo de tiempo perdido: la información se administra mal, no dejar priorizar, no deja marcar lecturas para luego. 
No: Google me quitó herramientas mejores y me empujó a usar una parodia de lo que tuve en su momento.
Adiós, Google+.

miércoles, abril 03, 2013

Una victoria casual contra el islamismo

Tres años de juicios y apelaciones para que, finalmente, se dé la razón al instituto de Pozuelo de Alarcón que prohibió a una adolescente musulmana acudir a clase con velo: tres años se ha tardado en que la razón impere frente a los envites del islamismo.
Es una vergüenza que en este país los extranjeros intenten imponernos sus costumbres y normas; es una vergüenza que no se adapten a las nuestras o, al menos, a las que permiten la convivencia más básica; es una vergüenza que, con la excusa de la libertad religiosa, intenten pasar por encima de las normas que acatan los demás.
En España sufrimos aun el lastre de los privilegios de la Iglesia Católica: ¿tenemos que aceptar ahora también la voluntad de los islamistas? 
Parece que estemos sufriendo un experimento de regresión a la Edad Media: hay que erradicar la superstición, la ignorancia, las absurdas leyes y costumbres que se justifican en base al concepto obsoleto de la religión. Tenemos que avanzar, mirar hacia el futuro y no intentar volver a las épocas de mayor oscuridad que se han conocido. No necesitamos fe y devoción: necesitamos razón y conocimiento.
Hay que prohibir cualquier manifestación religiosa en los centros educativos y en cualquier institución oficial: a los colegios se va a aprender, no a demostrar lo devoto que se es y, digo yo, los funcionarios están para servir al ciudadano, no a deidades de existencia indemostrable.
Si hubiera una mejor educación en España, habría mucha menos gente adepta a supersticiones y religiones.

martes, abril 02, 2013

Ha muerto Jess Franco

Quizás no fue director del mejor cine, quizás no hizo películas que se recuerden para siempre, pero fue prolífico como pocos: su desmedido amor por el cine no fue recompensado con la calidad, pero sí con la cantidad.
Se atrevió a rodar lo que otros directores españoles no fueron capaces, se atrevió a transgredir la moral de su época, se atrevió con todo tipo de géneros e incluso fue de los primeros en usar cámaras digitales para rodar en España.
Si tengo que describir su aportación al cine español en una frase sería esta: "él se atrevió".

martes, marzo 19, 2013

v1 y v1.5

v1

Ramas secas, árboles muertos:
hojas enfermas, suelos cubiertos.
El momento ya llegó, el lugar se desvaneció:
en palabras vacías, en sentimientos olvidados.

v1.5

Ramas secas, en árboles muertos:
hojas enfermas, en suelos cubiertos.
El momento ha pasado, el lugar no ha existido:
son palabras vacías, son voces olvidadas.

El cierre de Google Reader o como seguir escupiendo en la cara de los usuarios

Como muchos ya sabéis, Google Reader cerrará el 1 de julio de este año. Este lector web de feeds cerrará porque a Google no le interesa mantener un servicio de uso minoritario: Google busca a los usuarios medios y desprecia a los usuarios avanzados o power users. Google quiere servir a la mediocridad.
Google ya escupió en la cara a los usuarios de Google Reader en noviembre de 2011, cuando suprimió las funciones sociales de este que, junto con el también extinto Google Buzz, formaban una red social manejable en la que la información era fácilmente filtrable y clasificable. Recuerdo incluso que borré todo mi contenido de Google Buzz en un momento de enfado supremo y, un par de meses más tarde, borré mi contenido de Google+, que había estado usando desde julio del 2011.
Hace algunos meses, superado mi enfado con Google, volví a usar de nuevo Google+ y, ahora, para agradecérmelo... ¡me escupen a la cara de nuevo!
He perdido la fe en Google: no tengo la menor duda de que eliminarán Blogger para que la gente use Google+ como plataforma de blogging. Algunos usuarios famosos de la red social de Google ya lo hacen: imagino que pretenderán obligarnos al resto más temprano que tarde.
Temo también por Google Groups: las Comunidades de Google+ podrían ser el sustituto que la compañía estadounidense ha pensado para reemplazar este servicio.
Imagino que en las próximas semanas decidiré si sigo usando Google+: no me gusta usar algo que me imponen, sobre todo cuando es a costa de quitarme lo que ya uso (recuerdo haber pensado y escrito esto antes).
En cuanto a sustituir Google Reader pues, sinceramente, dudo que un servicio web vaya a ser el elegido: ya no confío en la nube, sea de Google u otros. Los servicios se pierden y, al final, te quedas sin funcionalidades.
Creo que usaré programas y extensiones para leer feeds: sí, señores, regresaré al método antiguo, ese en el que la aplicación está en mis computadoras. De momento, en mi nettop ya estoy usando las funciones de lectura de feeds de la versátil suite Seamonkey: veré qué usar en el netbook, aunque imagino que haré lo mismo.

jueves, marzo 14, 2013

Me asalta la duda

La duda me corroe: Jorge Mario Bergoglio, ahora el papa Francisco, ¿era argentino desde el principio o era italiano y lo nacionalizó la Kirchner?

miércoles, marzo 13, 2013

Lirios marchitos

Huele a tierra mojada y a lirios marchitos: el aroma de la tumba. Cierro los ojos y aun así percibo la presencia de los cipreses, vigilantes, atentos: los abro y la extensión salpicada de lápidas grises surge de nuevo.
Un par de pequeños mausoleos: piedra blanca y gris. El vacío, ¿dentro? ¿O tal vez la plenitud del viaje acabado? Lo ignoro: no hay respuestas que vengan de dentro. 
La estatua erosionada de un ángel es un hito en el camino de promesas rotas, vidas truncadas, esperanzas desvanecidas. Pero yo no me paro ahí: mi camino sigue.
Me apresuro, aunque no hay prisa. Aun así, siento que el cementerio no es mi lugar: aun no. Estoy de paso aquí... de momento.
La pared blanca llena de nichos me sobresalta: sé que está ahí, pero aun así su mole se abalanza contra mi. Placas desgastadas y nombres olvidados conviven con otros recientes: las flores marchitas y otras ofrendas indican quiénes aun son recordados. ¿Yo lo soy? ¿O soy olvidado en vida?
Vida y muerte: recuerdo y olvido. Lucha y descanso. ¿Qué más me dan? Sólo he venido asaltado por la duda.
Sigo caminando.